De “abortivo” a ministro competente de un nuevo pacto.

Mensaje predicado en la ordenación del Pastor Carlos A. López-Gerena, IEUPR-Valles de Florencio, Fajardo, Puerto Rico-Domingo 24 de febrero de 2013.

Por Samuel Caraballo-López

La resurrección de Cristo-1 Corintios 15: 1-11

Ahora, hermanos, quiero recordarles el *evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes. 2 Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.

3 Porque ante todo[a] les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, 4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, 5 y que se apareció a *Cefas, y luego a los doce. 6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto. 7 Luego se apareció a *Jacobo, más tarde a todos los apóstoles, 8 y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí.

9 Admito que yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo. 11 En fin, ya sea que se trate de mí o de ellos, esto es lo que predicamos, y esto es lo que ustedes han creído.

INTRODUCCION:

Este pasaje es el prólogo que prepara a los lectores para el tema central del capítulo.   Pablo establece su autoridad apostólica que lo autentica para hablar de la resurrección, tema central del discurso.  El estilo retórico tiene como propósito presentar el “ethos” del apóstol (imagen personal y experiencia) para hablar sobre el tema.  Aunque Pablo no estaba entre los doce apóstoles originales, llegó a creer en Jesús a través de la amarga avenida de la persecución  que desató contra los seguidores del Camino, cosa que admite con vergüenza en el verso 9. 

Pablo es un símbolo para el cristianismo emergente de que el Dios de amor se revela por su gracia a aquellos que desea hacerlo.  Su reclamo de ser llamado a ser apóstol altera el significado original del apostolado tradicional (Hechos 1: 21-23), que se refería exclusivamente a aquellos que caminaron con el Jesús histórico y que fueron testigos de su resurrección corporal, para incluir a otros que también experimentaron a Jesús desde otro nivel de la realidad: “se me apareció también a mí” (verso 8).

PROLOGO DEL CAPITULO

Este valioso prólogo se puede dividir en cuatro (4) secciones a mencionar:

  1. El racional de Pablo del por qué su mensaje debe ser aceptado (1-3).
  2. El contenido del mensaje de Pablo relacionado con Jesús (3-4).
  3. Las apariciones del Jesús resucitado (5-8).
  4. La reiteración del tipo de apóstol que Pablo se considera con relación  a la proclamación del Evangelio y la tarea misional (9-11).
  1. Empecemos con la primera sección (1 Corintios 15: 1-3):

Pablo comienza su discusión de la resurrección recordando a los corintios que el Evangelio lo habían oído de sus labios, lo habían recibido y en el perseveraban (verso 1).

Hay algunas verdades contenidas en estos primeros verso que deseo recalcar:

Primero, la buena noticia del Evangelio es algo que se recibe y se transmite.  Pablo anterior a este pasaje, hablando de la Cena del Señor dice:

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado…” ( 1 Cor. 11: 23).  Si el Evangelio es algo que se recibe, entonces la iglesia es la depositaria y transmisora del Evangelio. Esto anterior trae otro asunto importante,  este Evangelio que se recibe, son las buenas noticias que nos hacen firmes en la salvación.  El Evangelio mantiene de pie a muchos…porque nos da a conocer el plan de Dios para que vivamos plenamente.

Segundo, el Evangelio es algo que salva y sigue salvando.  El verso dos (2) nos habla de retener la Palabra que he predicado…que nos  está salvando…hablando de algo procesal y progresivo.  Es un Evangelio que no solo salvo al que lo recibió, sino que lo sigue salvando.   La salvación en un proceso continuo que comienza en el momento que recibimos con fe el Evangelio y se extiende a lo largo de la vida del creyente y aún más allá de la muerte.

Tercero, el Evangelio es algo a lo que hay que aferrarse (verso 2).   El creer no puede ser algo superficial, ni temporal, y mucho menos sujeto a los vaivenes de la vida.  El que cree tiene que aferrarse al Evangelio, y aún  mantenerse en el “valle de sombra y de muerte”. “Ustedes están siendo salvados…” (Verso 2) y tienen la responsabilidad sobre esta salvación—“si se aferran firmemente del mensaje que yo he proclamado” (verso 3).  El apóstol les recuerda los beneficios del creer firmemente  en el Evangelio.   La iglesia se compone de aquellos que se han aferrado al Evangelio.

2. Segunda sección (1 Corintios 15: 3-4):

Pablo describe este Evangelio que recibió en forma de credo:

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas…y después a los doce (3-5).

3. Tercera sección (1 Corintios 15: 5-8):

Las apariciones del Cristo resucitado se mencionan con detalles (con la excepción de la  tradición de las mujeres que nos narran los Evangelios sinópticos).   Pablo escribió sus cartas primero que los Evangelios, y las Fuentes que tiene disponible son las que él utiliza para construir su discurso.

Me llama la atención las cuatro (4) apariciones del Resucitado que el apóstol menciona:

  1. Y que apareció a Cefas, y después a los doce (verso 5).  Es significativo y asombroso que esta tradición forme parte del mensaje de la resurrección.  Es ciertamente, como yo lo veo, un acto maravilloso de la gracia de Dios.  El Jesús resucitado se le apareció al mismo que lo había negado tres (3) veces, según los evangelios.  Es decir la gracia de Dios es tan grande que a pesar de su traición  es restaurado y recibe el llamado a apóstol.  (Estoy seguro que en algunas iglesias hoy,  como también en los primeros siglos, Cefas hubiese sido destituido por traicionar a Jesús).
  2. Después apareció a Santiago… (verso7) El hermano de Jesús, que lo había considerado loco (Marcos 3:21) y lo había criticado durante su ministerio.  Jesús se le apareció a su hermano, en señal de que su gracia era suficiente para pasar por alto el despreció, la censura y el rechazo de su familia, e invitar a la mesa a aquellos que su propia forma de pensar los había alejado de Dios.
  3. “Apareció a más de 500 hermanos, de los cuales muchos viven aún…” Habían testigos oculares de la resurrección, y que Pablo conocía que evidenciaban la realidad de aquel evento milagroso.
  4. …y por último de todos, como un abortivo, me apareció a mí,  (1) que soy el más pequeño de los apóstoles, (2) que no soy digno de ser llamado apóstol, (3) porque perseguí a la Iglesia de Dios (verso 8 y 9).

Y por último se me apareció como un “abortivo” a mí (verso 8).  Pablo es un apóstol con dones y limitaciones, producto de sus vivencias.  Si alguien no se merece su apostolado es Pablo, porque persiguió a la Iglesia (kahal) de Dios (verso 9).

La recepción del Evangelio por la gracia de Dios es lo que nos  hace iglesia (kahal de YHVH).  Pablo no dice que se auto persiguió, sino que persiguió la iglesia (kahal), que él creía que era enemiga del Elohim que él proclamaba, y sin embargo, descubre que era todo lo contrario, era él el que estaba fuera de ella. Muy doloroso descubrimiento para aquel rabino judío.

4. Sección cuarta: (1 Cor 15: 9-11)

Pablo afirma y reitera su llamado como apóstol, validado por su encuentro con Jesús resucitado, sin embargo, comete el error de considerar  como criterio adicional el trabajo duro que había hecho a favor de la causa de Cristo (verso 10b).  Sin embargo, su pretensión e insensatez tiene que ceder ante el reconocimiento de la gracia de Dios en él.  Es la gracia de Dios que le da la identidad de apóstol… “soy lo que soy por la gracia de Dios”…Pablo solo se puede entender como apóstol a la luz de la gracia de Dios.  Pablo sólo puede entender su ardua y excelente labor desde la luz de la gracia de Dios. 

La explicación de su llamado y su tarea no tiene referencias fuera de la gracia de Dios.  Lo que soy lo soy porque la gracia de Dios obró en mí, y la ardua tarea a favor del evangelio que he realizado, ha sido la gracia de Dios que se ha manifestado en mí.

En la 2 carta a los corintios 12 ss, Pablo reitera la importancia de la gracia como antídoto a la insensatez de la  exaltación personal, y al querer atribuirse, lo que es producto exclusivo de la gracia de Dios:

Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. 8 Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; 9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.»

Me he portado como un insensato, pero ustedes me han obligado a ello. Ustedes debían haberme elogiado, pues de ningún modo soy inferior a los «superapóstoles», aunque yo no soy nada. 12 Las marcas distintivas de un apóstol, tales como señales, prodigios y milagros, se dieron constantemente entre ustedes. 13 ¿En qué fueron ustedes inferiores a las demás iglesias? Pues sólo en que yo mismo nunca les fui una carga. ¡Perdónenme si los ofendo! (2 Corintios 12: 7-13).

Tanto sus logros personales, si alguno, como el servicio prestado, es producto de la gracia de Dios. 

PALABRAS FINALES

Esa misma gracia que me ha dado la identidad de apóstol y me ha dado la fortaleza para realizar con tesón la labor ministerial, es la misma gracia que utiliza a otros para realizar su llamado y ministerio. El apóstol no hace diferencia alguna, cuando comprende la Gracia, entre aquellos que colaboraron para que los corintios recibieran, creyeran y perseveraran en el Evangelio, sino que los más importante es que “han llegado a creer” (verso 11).  Esta declaración es el antídoto contra el protagonismo que los líderes exhiben para que les den crédito por sus obras.  Sólo la gracia es lo suficientemente poderosa para hacer que tengamos la identidad de servidores de Cristo y realicemos con tesón y excelencia la labor que nos ha sido encomendada.

Hoy ordenamos a un pastor.  Según el insigne teólogo Thomas C. Oden, el pastor es un miembro del cuerpo de Cristo quien ha sido llamado por Dios y la iglesia (importante paradigma) y ha sido apartado por medio de la ordenación para proclamar la Palabra, administrar los sacramentos, guiar y apacentar la comunidad cristiana hacia una respuesta plena al auto revelación de Dios.  Para Oden,  la ordenación es lo que distingue al pastor de otros oficios eclesiales. 

El texto que hemos visto en esta mañana  nos ayuda a ver en su justa perspectiva lo que es el ministerio pastoral.  Primero, el pastor tiene que cuidarse de no caer en un “reduccionismo ministerial” al enfocarse meramente  en la dimensión social de la vida humana, sino que tiene una comisión divina de transmitir el Evangelio que ha recibido de Jesús, y que cuando se cree y se aferra a Él, la gente experimenta la salvación, que es progresiva por medio de la perseverancia.  Segundo, el ministerio pastoral no puede caer en el extremo del “triunfalismo elitista”.  Este error ocurre cuando se pierde de perspectiva que “somos lo que somos” por la gracia de Dios.  Cuando perdemos la perspectiva de nuestra procedencia humana, vulnerable y en muchas ocasiones vergonzosa, nos convertimos en una casta de iluminados, separados de la gente, y formando un circulo elitista que tiene control de la revelación de Dios, que es para todo el pueblo.  Ambos extremos deben ser eliminados de nuestra visión pastoral.

El trabajo pastoral de la Iglesia ahora surge como uno poderoso, urgente y una alternativa para una sociedad desamparada que en su conformidad se mueve hacia la brutalidad y un final solitario en desesperación.  El cuidado pastoral informado por el Evangelio se presenta en esta sociedad como un ministerio transformador.  Como toda actividad evangélica, el cuidado pastoral es para permitir, legitimar y evocar cambios hacia la vida del Reino,  y fuera de la vida sostenida por los criterios de este mundo. 

El cuidado pastoral sostiene a flote la posibilidad de cambio y la candidez de su costo.  Todo cambio requiere una combinación de factores que sostienen dicho cambio, y que a continuación menciono: los valores del Reino de Dios,  la actividad del Espíritu de Dios, la buena voluntad del afectado y una comunidad de sostén y apoyo, que incluye una multiplicidad de recursos y asistencia. El cuidado pastoral rechaza todo romanticismo y falso profetismo de esta época que nos hace creer que todo cambio es una opción fácil y sin dolor. 

El pastor tiene como funciones bíblicas, por la gracia de Dios, de apacentar las ovejas, protegerlas, y darles dirección, con integridad y pericia, en medio de este  peregrinaje por la vida (Salmo 78: 72).  Muchas bendiciones.

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