La Economía del Reino de Dios … Así habló Jesús

Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

En el texto bajo nuestra consideración durante este décimo quinto domingo de Pentecostés se encuentra en Lucas 16: 1-13.  En esta perícopa, Jesús va a trazar los principios y contenidos principales de la economía del reino de Dios. 

Cuando hablamos de economía estamos entrando en el campo de las ciencias sociales que tiene como fin el intercambio de bienes y servicios entre personas para la distribución de los recursos limitados con usos múltiples, de tal forma que se pueda satisfacer las necesidades humanas. La economía envuelve la toma de decisiones de los individuos, las organizaciones y los Gobiernos para asignar sabiamente esos recursos de disponibilidad limitada.

Ahora bien, dada la naturaleza de las ciencias económicas se hace necesario conocer, entender y practicar principios que hagan más humana la distribución de los recursos limitados existentes. Frente a esto debemos examinar como los principios y valores del evangelio del reino de Dios inciden sobre la disciplina de la económia.

En el evangelio de Lucas 16: 1-9, la audiencia de Jesús son Sus discípulos.  De hecho, Jesús narra una parábola que tiene el mismo estilo y lenguaje de la parábola del hijo prodigo (15: 11-32).  Ahora bien, esta es una parábola compleja porque apela a detalles y costumbres culturales no comunes a nuestro contexto.  La parábola contiene enseñanzas de Jesús sobre las riquezas y posesiones (Lucas 12: 16-21).

Esta parábola del capítulo 16: 1-9, es el cierre del material precedente y establece como tema principal de la narrativa que la fidelidad a Dios es demostrada por nuestra extensión de la generosidad, hospitalidad y amistad a los pobres. Ahora bien, una hospitalidad que ocasione la redistribución de las riquezas y el bienestar a aquellos que son incapaces de reciprocar lo que haces por ellos, y la importancia de establecer lazos de amistad más allá de las fronteras sociales, que nos permite ser recibidos o recompensados en las moradas celestiales (vea Lucas 14:14).

Las implicaciones de esta narrativa para una nueva economía sostenida en la generosidad, hospitalidad y amistad, que rompe con los esquemas de la búsqueda de estatus, reciprocidad y prestigio, pilares de la cultura mediterránea, son enormes.  Jesús plantea que este tipo de economía solidaria es la forma de superar las limitaciones sociales de los menos privilegiados, porque plantea como propósito una forma de economía de redistribución de los bienes, sostenida en un vínculo de hermandad.

DESARROLLO

¿Cómo lograr hoy lo que Jesús propuso?

Hay algo importante de la parábola del capítulo 16: 1-9:

Primero, el relato que Jesús narra no se presta para la alegoría y no encontramos referentes externos para esto.  Jesús nos presenta un ejemplo simple de la vida cotidiana que nos muestra cómo funciona el mundo.

Segundo, es crucial para entender esta sección del mensaje de Jesús, podamos discernir los límites externos, en la cual Lucas narra esta parábola.  El verso 4 y el verso 9 son paralelos entre si (ver).  La intención del gerente es utilizar el dinero para cuando sea despedido tenga dond⁹ la que dice que utilicemos el poder de Mamón(el dinero) para hacer amigos para el reino y tengamos espacio en las “moradas celestiales”.

Tercero, es de gran interés que se interprete este texto dentro de las tradiciones judías y greco-romanas.  “Hacer amigos” en la cultura grecorromana no es lo mismo que hacer amigos hoy.

Pasemos a considerar y analizar el material bíblico en detalles:

(A) Lucas 16: 1-3

Hay dos (2) personajes en la parábola:

(a) Un hombre muy rico, terrateniente que vive del arrendamiento de sus terrenos agrícolas.

(b) Un gerente o mayordomo. 

En la cultura romana un mayordomo podía ser un esclavo o libre, que gozaba con ese puesto de un estatus envidiable. El administraba los bienes de su amo, produciendo ganancias para el amo y para él.  Este hombre había sido acusado de malversación de fondos y derroche de recursos.  Es decir, estaba acusado de una mala gestión administrativa, que le cerraba las puertas a otros empleos similares.  Perder la condición de gerente era perder su posición social, y tener que hacer trabajo manual o irse a la mendicidad (empleos considerados impuros y desagradables).  Su expulsión como gerente significaba perdida del apego familiar que le daba el dueño, y pérdida del techo para guarecer su familia.  La pregunta es ¿Qué podía hacer?

(B) Lucas 16: 4-7

En su soliloquio el gerente descarta otras opciones.  Su objetivo es poder ser recibido en los hogares de las personas que tiene en. mente, y planea un curso de acción, que es la reducción de las obligaciones financieras de los deudores de su amo.  De inmediato llama a dos (2) deudores de su amo, y enmienda el acuerdo de arrendamiento de la siguiente manera:

Al primer deudor que debía 100 barriles de aceite y se le reduce a 50 barriles, lo que equivale una reducción de un 50%. Estas medidas son equivalentes en medidas actuales a 3, 600 litros de aceite virgen puro de primera prensada en frío.  La reducción implicaría la cantidad de 1, 800 litros, lo que equivalente a una cantidad significativa de dinero.

Al segundo deudor que le debe 100 medidas de trigo al dueño, se le reduce a 80 medidas, que equivale a una reducción de un 20%. Un “coro” que era una medida del trigo de 273 kgs., es decir este hombre pagaba una renta anual de 27, 730 kgs. de trigo ¡En libras era una enorme cantidad de 61,000 lbs!   De esos se le redujo la cantidad de 12, 200 lbs.

La cantidad de la deuda de los deudores indica la riqueza de este terrateniente, y la cantidad reducida por el gerente demuestra la astucia de este.

El gerente les hace un favor vinculante, de tal forma que establece una relación de “patronazgo” o lo que llamamos hoy “clientelismo”.  El gerente hace un trueque, donde el se convierte en benefactor y a cambio puede esperar que le correspondan extendiéndole la hospitalidad de sus hogares. El gerente se ha aprovechado de su posición para organizar su futuro en el poco tiempo que le quedaba.

(C) Lucas 16: 8-9

El dueño no elogia al gerente por su deshonestidad sino por su prudencia en los asuntos comerciales.  Jesús lo identifica como injusto, pero reconoce su astucia para organizar su futuro.

En el verso 8b comienza el comentario de Jesús. Estos dos hombres son hijos de su tiempo y su mundo, y funcionan de acuerdo con el mundo y sus criterios.  El gerente utiliza su conocimiento de la realidad y el sistema para su beneficio.  La pregunta de Jesús es ¿Por qué los hijos de la luz no hacen lo mismo?

APLICACIÓN

Para Lucas el tiempo de divide en dos “eones” (eras): la actual y la venidera.  La era actual se caracteriza por la “infidelidad” y la “maldad”.  Jesús habla en su parábola de un gerente que es elogiado por uno de su propia generación porque ha aprovechado con “astucia” los sistemas del mundo, y actúa de acuerdo con su naturaleza y contexto.

La sabiduría análoga de Jesús plantea que los “hijos de Luz” deben hacer lo mismo, pero, tomando las directrices del nuevo orden que Jesús representa para hacer crecer el reino de Dios. Si entendemos cuales son los criterios del reino de Dios y su justicia, ¿Cómo podemos manifestar estos en nuestra práctica diaria?  Jesús dice, utilicen las riquezas injustas para hacer “amigos”.  Las riquezas de “Mamón” se caracterizan como injustas por su origen, de la misma forma que el gerente lo era.

Todos los representados en la parábola pertenecen al viejo eón, y Jesús dice que “Mamón” (dios fenicio del dinero) no tiene lugar en la era por venir. Dado que “Mamón” no estará en el nuevo orden que Jesús inaugura, utilicemos este ahora para adelantar el reino de Dios.

Jesús dice utiliza el dinero para hacer amigos, es decir intercambia el dinero para generar una economía solidaria.  Jesús plantea que se utilice a “Mamón” para hacer amigos en el sentido de ser hospitalarios y generosos con los pobres y marginados de la tierra, no comprando su amistad, sino colaborando solidariamente con estos, ya sea ayudando o cancelando sus deudas. Jesús es claro nuestro dar, no es un dar esperando reciprocidad, sino sin esperar retorno (Lucas 6: 32-35).

Dado que “Mamón” desaparecerá en el nuevo orden de Dios, la única forma de mantener nuestro tesoro es haciendo amigos, con los pobres, endeudados, fastidiados de la tierra, para servirles y honrarles.  Dar generosamente (limosnas) crea una solidaridad social genuina entre pobres y ricos, en la que uno hacia el otro se tratan como amigos iguales.  ¡Qué Dios nos ayude a entender y vivir estos principios!

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