El Rico y Lázaro: Una parábola para hoy-Parte I

Por Samuel Caraballo-López

” Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores” (I Timoteo 6:10).

Introducción

El texto del 29 de septiembre de 2019, décimo sexto domingo después de Pentecostés, lo encontramos en Lucas 16: 14-31.  Esta es una de las parábolas de Jesús más conocidas y peor interpretada por el pueblo cristiano. En estos dos (2) escritos utilizaré principalmente el análisis composicional para descifrar el mensaje de esta parábola.  

Lo primero que debemos aclarar es que esta compleja parábola del “rico y Lázaro”, no tiene nada que ver con la salvación o la vida después de la muerte. De hecho, la parábola lo que intenta es crear conciencia sobre el “más acá” y la incompatibilidad que existe entre el seguimiento a Jesús y el servicio a las riquezas.

Cornel West, el insigne intelectual afroamericano expresó en un discurso durante su visita a Puerto Rico, lo siguiente:

“La gratificación inmediata es un peligro porque el éxito se da en la medida en que te ajustas a la injusticia” (West 2013).

Lázaro, prototipo de la pobreza y la marginalidad, y contrario a la parábola, no se salva por ser pobre o marginado y mucho menos por estar “echado a la puerta” del rico. Un pobre se salva cuando tiene un encuentro con la gracia de Dios, se arrepiente y rinde su vida a Jesucristo y su mensaje transformador.

Al mismo tiempo, el hombre rico no se condena por tener riquezas, sino por negarse a recibir la gracia de Dios por medio de Jesucristo, y no permitir que el mensaje del reino de Dios lo transforme, de tal forma que pueda con sus recursos hacer más humana la vida del pobre y menesteroso. Esa es la enseñanza del Evangelio. 

Preliminares de la parábola

Aunque la parábola comienza en el verso 19, he incluido los versos 14-18, por la importancia de estos textos para entender el mensaje de la perícopa. El contenido del verso 14 es medular para entender correctamente lo que hemos de discutir en este escrito:

“Y los fariseos, que eran amantes del dinero, oían todas estas cosas, y lo ridiculizaban (BTX).”

Muy pocas veces identificamos a los fariseos con el adjetivo con que Jesús los describe, eran “amantes del dinero”.  Esta denuncia de Jesús es tratada de convertir en burla por los fariseos, para evadir las implicaciones de este adjetivo, y ripostar a dicha acusación. La respuesta de los fariseos es polémica, y va dirigida a desacreditar a Jesús para que no fuese considerado por el pueblo como un agente legítimo de Dios y mucho menos un intérprete de las Escrituras.

Jesús denuncia que los fariseos en lugar de utilizar el dinero para hacer amigos como Él habían recomendado (Lucas 16:9), ellos eran “amantes del dinero”.  Ser “amantes del dinero” entre los círculos greco-romanos y judío helenista, se vinculaba con un conjunto de vicios que van desde el interés por la gloria personal, tanto como ser un falso maestro y profeta.  Para Jesús los fariseos no eran dignos de confianza, porque su inclinación estaba en buscar “estatus” en la comunidad sin ningún interés por en ser misericordioso con los indigentes y marginados.  Ellos con su conducta rechazan el propósito mismo que Dios tenía con ellos (Lucas 7: 29-30).

Los fariseos afirmaban que las riquezas eran una señal de la bendición de Dios, sostenidos en su interpretación de la literatura sapiencial, en la que las riquezas son vistas como recompensa por la fidelidad. Por otro lado, para Jesús las riquezas no son para ser acumuladas, sino para ser compartidas generosamente con los sectores menos privilegiados.  Los ricos en imitación a Dios, que es misericordioso, deben servir con su dinero al prójimo en necesidad (Lucas 10: 25-37).

Para Jesús, aquellos que “aman el dinero” y por lo tanto practican la avaricia o el “consumo conspicuo”, sin considerar la condición de la pobreza y necesidad humana, tienen su más firme rechazo. Los fariseos están totalmente sumergidos en el sistema del mundo que está caracterizado por lo injusto y deshonesto.   Ahora bien, no pueden olvidar que tanto los ricos como los pobres van a experimentar el juicio escatológico, que Jesús había anunciado (Lucas 6: 20-26) y que ahora se hacia presente por la presencia y mensaje de Jesús.

La expresión profética de Jesús del verso 15 requiere profunda reflexión:

“Vosotros sois los que os declaráis justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es sublime, delante de Dios es abominación.”

Esta nueva acusación de Jesús a estos líderes religiosos revela el problema marcado de la “auto justificación”.  La frase “Dios conoce vuestros corazones”, debe leerse en paralelo con la declaración de Jesús sobre “la levadura de los fariseos que es la hipocresía” (Lucas 12:1). Los fariseos al no tener sus corazones orientados hacia el propósito de Dios no pueden discernir Su voluntad, por lo tanto, fallan en manifestar una conducta congruente a los propósitos divinos.

El lenguaje de la “abominación” es clave en las Escrituras de Israel.  Este término puede ser utilizado para denotar, entre otras cosas, actividad idolátrica en general (Isaías 1: 13; 66: 3), pero también negocios financieros inmorales (Deuteronomio 25:16), y el acto de re-casarse con la misma mujer de la que anteriormente se había divorciado, habiendo tenido ésta otro matrimonio (Deut. 24: 4).  Similarmente en los textos qumrámicos, en la Regla de Damasco[i], se observa que hay tres (3) redes en las cuales Israel es atrapado: la fornicación, las riquezas, y la profanación del templo. Estas tres (3) redes son “abominación” delante de Dios.

En la discusión subsiguiente, la fornicación se interpreta con referencia a una interpretación laxa de la legislación mosaica sobre el divorcio que los fariseos defendían (vea Deut. 24: 1-4). Por otro lado, la profanación del templo se relaciona con la falsa profecía, y la falta de comprensión y compromiso del pacto hecho con Dios. Tanto en la Regla de Damasco, como en las palabras de Jesús, la idolatría, las riquezas y el divorcio son colocados como una manifestación de la falsa rectitud de los fariseos.  Tomado en conjunto ellos son medios por los cuales los fariseos se han distanciado de la misma Ley Mosaica que decían defender.

Los fariseos buscan defender y preservar la relevancia de la Ley, pero son incapaces de hacer esto, porque carecen de entendimiento de los designios de Dios.  Esta ironía que Lucas presenta de los fariseos es subrayada en la famosa oración del fariseo en el templo (Lc. 18: 9-14), y que trabajaré en futuros escritos. En resumen, los fariseos en conjunto se han distanciado de la ley de Moisés que ellos creían defender.

En los versos 16-18, se establece que la proclamación de las noticias del reino de Dios se refiere a que el sistema del mundo esta siendo desplazado por este nuevo sistema. El reino de Dios connota un nuevo orden mundial donde se incluye a los marginados en el propósito redentor de Dios.  Por lo tanto, la proclamación del reino tiene como uno de sus efectos primarios el hecho que cada uno de estos “excluidos” es ahora “forzado a entrar”, y este precisamente es el “universalismo” que tiene a los fariseos enojados. De hecho, este punto es importante, el mensaje del reino de Dios urge a todos a entrar en el, y no a un grupo exclusivo.

Para Lucas no es que “la ley y los profetas” pertenezcan a una era antigua y pasada, sino que las Escrituras de Israel deben ser ahora entendidas a la luz de la manifestación del propósito de Dios dentro del ministerio de Jesús.  La ley y los profetas ahora se interpretan a la luz de los propósitos de Dios manifestados por Jesús en su ministerio. Esto es lo nuevo en la revelación progresiva de Dios.

En el versículo 17, Jesús no solo insiste en la eterna validez de la ley, sino que da un ejemplo del divorcio y el adulterio, y ofrece una sorpresiva y rigurosa interpretación de esta.  Jesús ubica a un hombre y una mujer en el mismo nivel con relación al adulterio, y censura la práctica por el cual un esposo se divorcia de su esposa y se casa con otra. Al Jesús prohibir el divorcio, el nuevo matrimonio, y la “monogamia en serie” (múltiples matrimonios y parejas) presenta una enseñanza de la ley más rigurosa que la de los fariseos.

Por medio de este asunto, Jesús ofrece una interpretación que hace de las regulaciones mosaicas unas más estrictas y desafía la “laxitud” de la ley común entre sus contemporáneos.

¿Cómo relacionamos estos textos de la parábola del “rico y Lázaro” con la crítica de Jesús a los fariseos?  En la segunda parte abordaremos la parábola y ampliaremos la respuesta a esta pregunta.

(Continúa)


[i]  The Damascus Scroll from the Dead Sea, July 27, 2010. Consultado el 4 de octubre de 2019.

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