Cuándo Dios no cumple con nuestras expectativas ¿Qué hacer?

Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto de este domingo 15 de diciembre de 2019, tercer domingo de adviento, lo encontramos en Isaías 35: 1-10 y Mateo 11: 2-11.  Durante la época de adviento he utilizado las lecturas de la Biblia Hebrea y de los evangelios como referencia.

Me llama la atención las Palabras inspiradas de Dios al profeta Isaías 35: 3-4: 

“Robustezcan las manos débiles y afirmen las rodillas que se doblan. Díganles a los que están asustados: «Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos su merecido; él mismo viene a salvarlos a ustedes.»

El Profeta Isaías interrumpe su mensaje de juicio y destrucción ecológica del capítulo anterior (34), y nos propone en el capítulo 35 el “nuevo” plan que Dios tiene.  Es una buena noticia, el desierto y la tierra seca florecerán profusamente (verso 7).  Es decir, se acabó el tiempo de sequía e improductividad porque se acerca el Señor en un proyecto de restauración total para esta tierra.  La tierra ardiente por el calor se convertirá en un hermoso lago.

Las entradas de las cuevas donde se escondían los “chacales” y “los lobos” serán cerradas con cañas y juncos para que estos no entren más.   Un camino nuevo se abre donde el “sinvergüenza” y el “charlatán” no se atreverán a pisarlo, sin antes ser transformados (verso 8). Por ese camino solo transitarán los rescatados y libertados por el Señor, que mientras caminan cambiarán su lamento en baile y fiesta (verso 10).

DESARROLLO

Juan el Bautista desde la cárcel se sintió desfallecer en su proyecto de esperanza. Sus discípulos ya habían tenido algunas diferencias con Jesús por la práctica del ayuno (Mateo 9: 14-17).  Al parecer la contestación de Jesús sobre el nuevo orden que el proclamaba no fue muy acogido por estos.

¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? —pregunto Juan el bautista a Jesús por medio de sus discípulos (Mateo 11: 3 BTX). 

Esta pregunta hay que hacerla siempre, y mucho más en tiempos de peligro, ansiedad y temor.  Juan realmente está preguntando lo siguiente: Hemos oído las obras que haces, ¿Debemos interpretar estas como obras distintivas del Mesías que yo predije, o debemos esperar a otro?

De hecho, debemos ubicarnos en la perspectiva del primer siglo, que no es igual para todos los judíos. Algunos judíos, como la comunidad del Qumrán en el desierto de Judea, tenía una perspectiva escatológica que manifestaban en medio de la cotidianidad de la vida. De hecho, ellos esperaban al menos dos (2) figuras mesiánicas.  Sus debates sobre la naturaleza e identidad del Mesías o Mesías aparecen en los documentos hallados a mediados del siglo pasado (1947) en las famosas cuevas al occidente del Mar Muerto.  Así que Juan no era el único que preguntaba esto.

¿A qué podemos atribuir esta pregunta de Juan?  Algunos piensan que posiblemente su nuevo contexto en la cárcel había afectado su realidad anímica (Mateo 4: 12).  Otros piensan que los informes de los discípulos de Juan sobre el ministerio de Jesús, que no coincidían con sus expectativas, habían creado cierta duda sobre este aparente Mesías (Mateo 9: 14-17).  Por otro lado, algunos investigadores han vinculado a Juan con la comunidad del Qumrán, principalmente los esenios. Las ideas de señales apocalípticas que Manifestaría el Mesías y que anticipaban un nuevo orden donde los enemigos serían derrotados, no se había manifestado (Daniel 7: 13-14; Mateo 3:10-12).  Todos estos aspectos inciden sobre las inquietudes de Juan el bautista.

Jesús responde con la mejor contestación que jamás he escuchado…con acciones concretas de misericordia, en las que se vincula el pasado, el presente y el futuro de Dios: 

«Vayan y cuéntenle a Juan lo que ustedes están oyendo y viendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres (Mateo 11: 4-5).

“Las obras que se manifiestan en mi ministerio actual”—dice Jesús, “cumplen con las profecías dada sobre el tiempo mesiánico” (Isaías 35: 5-6; 61:1 (vea además, 26:19; 29:18).  Jesús no censura de inmediato la pregunta de Juan, aun cuando posteriormente lo hace (verso 6). —“Díganle a Juan que el cumplió muy bien con aquello que se le encomendó.   Lo que afirmó sobre Mí, y lo que oyó y vio en el Jordán es correcto” (Mateo 3: 13-15; 16-17; Juan 1:29-34).  El que ha de venir (en el futuro) esta realizando acciones (en el presente) que cumplen con las expectativas proféticas (del pasado).

APLICACIÓN

Por otro lado la pregunta de Juan es también mi pregunta en este tercer domingo de adviento. Es una pregunta que es congruente con nuestra vacilación sobre el regreso de Jesús en gloria.  ¿El que vino por primera vez, realmente volverá otra vez? Al igual que Juan estas preguntas expresan nuestra incertidumbre, aunque realmente creemos en su encarnación y nos hemos encontrado con El.

¿Qué nos lleva a nosotros como cristianos fieles a dudar o perder el significado escatológico de Cristo? ¿Qué cárceles “metafóricas” nos llevan a preguntar sobre si realmente vendrá el nuevo orden prometido? ¿Cómo demostramos al mundo, más allá de las palabras y “quimeras”, como iglesia que el tiempo escatológico que se inició con Jesús está por completarse? ¿Es nuestra respuesta solo una de referencias pasadas? (Mateo 11:4)

Sin embargo, la experiencia de Juan nos ayuda a no quedarnos callados.  Estas preguntas no son realmente falta de fe, sino lo contrario “anhelos” de esperanza.  Cuando miramos el mundo como está, y los pocos espacios de esperanza que nos quedan, tenemos que gritar:  “Esta realidad que vivimos no corresponde a lo que hemos predicado y enseñado, e inclusive no corresponde a las opiniones sobre Dios que hemos heredado y escuchado a través de nuestra ortodoxia cristiana”.

Hoy tengo una mezcla en de añoranzas (volver al pasado) en contraposición con el anhelo de un mundo mejor y más justo (mirar al futuro). La pregunta de Juan es nuestra pregunta, y solamente podemos “afirmar” la respuesta que Jesús da. De hecho, esta respuesta que Jesús da es mucho más impresionante en el tercer evangelio:

Y en aquella hora sanó a muchos de enfermedades y dolencias, y de espíritus malignos, y concedió la vista a muchos ciegos. Y respondiendo, les dijo: Id, informad a Juan lo que visteis y oísteis: (Lucas 7: 21-22).

En adviento debemos declarar que el Cristo de los evangelios (pasado), que esta por venir (futuro), esta trabajando hoy por medio de su iglesia en el mundo (presente) afirmando el amor, misericordia y el poder de Dios. La prioridad de Jesús no es el combate contra la violencia de los poderosos, sino la manifestación de la misericordia de Dios para con todos, sin excepción, presentándose como redentor de los necesitados y mensajero de la alegría del reino.

Nuestra única respuesta a la pregunta de “Juan” es hacer hoy las obras que El hizo. Eso es Adviento, eso es Navidad.  ¡Muchas felicidades y bendiciones!

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