Cuando el caos propicia nuestra transformación

Por Samuel Caraballo-López

“Tu dominas la soberbia del mar; cuando se encrespan sus olas, Tú las sosiegas” (Salmo 89:9).

INTRODUCCION

Hay un texto del evangelio que ha sido muy utilizado por los predicadores durante esta época de la pandemia del COVID-19. Este lo encontramos en el Evangelio de Mateo 14: 22-33. El pasaje no solo es intrigante, sino que nos emite un mensaje pertinente para cada creyente en el día de hoy. Hay momentos en que Dios nos invita a caminar en la incertidumbre para reducir nuestra autosuficiencia y llevarnos a nuevos niveles de conciencia.

Miremos con detenimiento el texto. Al enterarse Jesús, de la intención de Herodes Antipas de atentar contra su vida, al igual que lo hizo con Juan el Bautista (Mateo 14: 2), toma la decisión de apartarse al otro lado del lago de Galilea, a un lugar desierto y solitario, fuera del dominio de ese tirano.  Según Marcos 6:30, tomó junto a sus discípulos una de las barcas, y remaron mar adentro hasta la otra orilla.  La gente emprendió una persecución por tierra, que, al unirse con las personas de la otra orilla, formaron una inmensa multitud.  Al Jesús desembarcar, vio tanta gente con necesidad, que, sintiendo compasión de ellos, puso a un lado su intención primaria y comenzó a sanar los enfermos (14: 14).

DESARROLLO

Ya siendo tarde, los discípulos le recomendaron a Jesús, que despidiera a la gente, y fueran a los lugares aledaños y comieran.  Es en ese contexto es que ocurre el milagro de la alimentación de los 5,000 hombres, sin contar a las mujeres y los niños, que he discutido en otros artículos (14: 13-21).

Ahora bien, miremos el verso 22, es clave para entender el mensaje de este segundo relato sobre el mar embravecido (vea el primero en Mateo 8:23-27).  Jesús en lugar de despedir primero a la gente, hizo que sus discípulos se montaran en la barca y se le adelantaran al otro lado. La frase “seguidamente constriñó a los discípulos a subir a la barca…” (BTX), y que la versión TLA, traduce “ordenó”, significa literalmente que Jesús “forzó” a los discípulos a que volvieran a la otra orilla, mientras él se encargaba de despedir a la gente.  Luego, subió al monte a orar en privado, hasta la cuarta vigilia de la noche (verso 23 cf. 25). ¿Por qué Jesús “forzó” a los discípulos a embarcarse en ese viaje de regreso sin El? ¿Cuál era la intención del Maestro? ¿Qué realmente está diciendo el evangelista Mateo?

En medio del viaje de regreso, los discípulos se enfrentan a un fuerte viento contrario, que creo una turbulencia que les impedía avanzar.  Este viento contrario hacia crecer las olas que a su vez zarandeaba la barca.   Parece ser que los vientos fueron creciendo hasta alcanzar el máximo de su fuerza en la cuarta vigilia de la noche.

Es importante explicar la forma en que los romanos dividían la noche.  Diferente a los judíos que la dividen en tres (3) vigilias, los romanos lo hacían en cuatro (4), de aproximadamente 3 horas cada una (podían variar de acuerdo con las estaciones del año). Este detalle es una clave hermenéutica para entender este pasaje.

La primera vigilia romana se extendía desde las 6:00 a 9:00 p.m.

La segunda vigilia romana se extendía desde las 9:00 p.m. a 12:00 m.

La tercera vigilia se extendía desde media noche hasta 3:00 a.m.

La cuarta vigilia comenzaba a las 3:00 a.m. y se extendía hasta las 6:00 a.m.

Es en la cuarta vigilia de la noche que ocurre el evento que ocupa nuestro escrito. En ese momento, en medio de la tempestad, en la oscuridad de la noche, que Jesús se aparece caminando sobre el mar, quedando los discípulos aterrados.

Hay que detenernos para entender la cosmovisión greco-romana sobre el temor a lo sobrenatural. En la mitología griega existía un dios llamado “Fobos” (en griego antiguo Φόϐος, ‘pánico’) era la personificación del miedo, temor, y el horror. “Fobos” (de ahí el concepto fobia) en la mitología clásica era hijo de Ares (dios de la guerra) y Afrodita (diosa del amor).

El filósofo griego Hesíodo (siglo VIII a.C), en su obra poética sobre el origen de los dioses Teogonía, nos describe a “Fobos” de esta manera: 

“Con Ares, perforador de escudos, engendró Citerea (Afrodita) a los terribles “Fobos” y “Deimos”, que agitan las apretadas líneas de combate de hombres en la guerra produciendo pavor con la ayuda de Ares destructor de ciudades”.  

Su equivalente en la mitología romana era “Timor”.

Fobos

La figura de “Fobos” en la mitología griega aparecía antes de cada batalla, refiriéndose al miedo y pánico de los combatientes para luchar, estos luchadores, aterrados, huían de la batalla o fingían su muerte para luego escapar.  Luego aparecía “Deimos”, que dejaba paralizados a los guerreros ante el terror al dolor o la muerte.

La imagen de “Fobos” se popularizó en el mundo greco-romano como un ser sobrenatural con la misión permanente de destrucción de la raza humana o de cumplir las amenazas ordenadas por Ares y para esto se le unía su hermano “Deimos”. Así que, en el contexto del pasaje bíblico de Mateo, “Fobos” y “Deimos” era la representación del miedo y la desesperanza en medio de la lucha de los discípulos por llegar a la otra orilla y cumplir la misión de Dios.

Es en la cuarta vigilia de la noche en que la tormenta adquiere su máximo poder destructor (verso 24). Es en ese momento que Jesús se dirige a ellos andando sobre el agua embravecida. Los discípulos estaban aterrados al ver aparecer en lontananza un personaje misterioso que se acerca a la barca:

Los discípulos lo vieron, pero no lo reconocieron.  Llenos de miedo, gritaron:

–Un fantasma! ¡Un fantasma! (Mateo 14: 26, TLA)

jesus-camina-sobre-las-aguas-

Su pelo y ropaje sacudido por el viento contrario creaba un efecto tenebroso, y además no había a donde escapar porque estaban detenidos en medio del lago. Frente al pánico y terror que se había apoderado de ellos se oye la voz de Jesús— ¡Cálmense! Soy yo (Ego eimí). No tengan miedo (verso 27). Esta expresión nos evoca las teofanías de Yahvé en la experiencia de Moisés (Éxodo 3:14).

Es Pedro (solo Mateo lo narra), que pide confirmar la presencia del Señor, no en la barca, sino en medio del caos que provocaban aquellos vientos contrarios—Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre el agua. Él dijo: ¡Ven!  (versos 28-29a)

Sin embargo, luego de comenzar a caminar sobre las aguas, lo fuerte de los vientos hace que el pánico y la desesperanza se apoderen de él, iniciándose un proceso gradual de hundimiento que produce un grito—“Kyrie, sosón me“–y que solo la pronta intervención de Jesús lo salva. Juntos suben a la barca y entonces se cumple el propósito de esta difícil experiencia; descubrir la verdadera identidad de Jesús– “Verdaderamente tú eres Hijo de Dios” (verso 33).

incertidumbre

APLICACION

Dado que Mateo es un evangelio en que el aspecto eclesiológico está presente en sus relatos, este texto es una invitación a la iglesia (la barca) y su liderato (Pedro) a no dejarse intimidar por las fuerzas del caos que amenazan su existencia.  

La persecución que se desata sobre la iglesia a finales del siglo primero por el imperio romano, por medio de su poderío militar, sus ideologías, creencias e imposiciones, tienen como intención intimidar y detener a ésta en el cumplimiento de la misión de Cristo. Sin embargo, el Jesús resucitado que ascendió a los cielos, sigue aun acompañando a su pueblo para hacer que las “embravecidas olas” del caos que se calmen.

El texto también tiene una aplicación personal para el seguidor de Jesucristo. Hay momentos en que Dios “empuja” a su pueblo a caminar por senderos inciertos y tenebrosos, no seleccionados por nosotros, y de hecho sin las herramientas para enfrentar los desafíos que surgen en estos.  ¿Cuántas veces en estos caminos inciertos los vientos contrarios, junto a “Fobos” y “Deimos”, pretenden impedir que cumplamos la comisión asignada?  ¿Cuántos fantasmas y demonios surgen de la nada, cuando menos los esperamos, y se levantan en forma inexplicable para incitarnos a claudicar en nuestra misión?

¡Cuántas veces irrumpen en nuestra vida situaciones inesperadas, pérdidas sorpresivas, surgimiento de enfermedades físicas o mentales inexplicables, eventos fortuitos que producen desesperación, y que se convierten en los vientos cortantes y contrarios que pretenden detener el propósito de Dios en nosotros!  El caos quiere imponerse sobre la confianza en Dios y sus promesas.  Sin embargo, no podemos olvidar que los “Fobos” y “Deimos” de la vida fueron derrotados y desarmados al ocurrir el sacrificio de Cristo en la cruz (Colosenses 2: 15).

Jesús es el Yo soy” que camina sobre el mar embravecido, y su presencia, ya sea frente, al lado o en la barca, calma los vientos y la tempestad.  Es hora de confiar en sus promesas, y continuar actuando en su nombre. Pronto el mar se calmará, y más adelante el caos será totalmente vencido en Su venida. ¡Muchas y abundantes bendiciones!

6 Replies to “Cuando el caos propicia nuestra transformación”

  1. Gracias por explicar, me es muy útil ya que estoy en medio del caos, pero segura de que Jesús va a calmarlo todo🙌gracias Hermano.
    Dios te bendiga, un fuerte abrazo desde la ciudad de Limpio Paraguay.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .