¿Por qué voy a votar por un Partido emergente?


Por Samuel Caraballo-López

Por muchos años he estado votando, buscando un gobierno que realmente haga la diferencia en nuestro país.  He votado por todos los partidos del espectro electoral, desde los verdes, azules, rojos e independientes; desde la derecha, izquierda y moderados, buscando un buen gobierno.  Lo interesante es que luego de cada elección la frustración y desilusión llega a los pocos meses de la gestión gubernamental del partido que ha triunfado, y que en ocasiones he elegido. 

Este año he tomado la firme decisión de votar por uno de los partidos nuevos en el escenario electoral del país.  Mi decisión responde a mi resistencia de prestarle mi voto al continuismo que no ha resuelto los problemas fundamentales del país, mas bien los ha agravado.

Según la encuesta de  Pew Research Center’s Forum on Religion & Public Life (2013), el 97% de la población de Puerto Rico se identifica como cristiana [1]. De esos el 56% se identifica como Católicos Romanos, y cerca del 41% pertenecen al “espectro evangélico” [2] y algunas sectas no consideradas del todo cristianas.  Nuestro país tiene, según los datos demográficos del 2016, 3.4 millones de habitantes, que, extrapolando los datos de Pew, 3.3 millones son cristianos.  De esos 3.3 millones, 1.8 serían católicos y 1. 4 evangélicos.  

Este perfil demográfico no se refleja entre el liderato de las ramas de gobierno, tanto en la ejecutiva, judicial o legislativa.  ¿Por qué? La realidad es que los líderes de los principales partidos políticos del país no están vinculados en términos de creencias religiosas con la mayoría de los votantes. Es por esto que a pesar del apoyo mayoritario que estos partidos reciben de la fuerza electoral del sector de base de fe, sus estilos de vida son ignorados a la hora de establecer la política pública del país. Por supuesto, ellos justifican esta incongruencia evocando la separación de Iglesia y Estado.

La realidad ha sido que los partidos políticos que han alcanzado el triunfo electoral sostenidos en el voto de tantos cristianos, no consideran con respeto la particularidad de los estilos de vida de estos al hacer nombramientos y establecer las normas de funcionamiento gubernamental.  Aún más, han “entretenido” al pueblo colocando “token” [3] en sus papeletas electorales para tratar de persuadir a los creyentes que sus plataformas políticas tienen alguna similitud o aproximación a los postulados básicos del cristianismo.

Lo más lamentable de esto es que muchos de los pseudo representantes del sector cristiano, realmente son “lobos” disfrazados de “ovejas” que aprovechan sus puestos para beneficio propio, y viven a expensas de las “ilusiones” de tantos cristianos que año tras año han votado por dichos partidos.  La realidad, aunque duela, es que éstos no actúan como nuestros hermanos, y deben ser repudiados por cada seguidor de Jesucristo.

Esta realidad me ha hecho rechazar esta retórica ambigua de los partidos tradicionales para ubicarme en un partido emergente que representa mis dos (2) anhelos principales:

(a) reconocimiento de la igualdad y dignidad de todo ser humano (incluyendo a los nasciturus y neonatos) basado en que somos imagen y semejanza de Dios (Deuteronomio 10: 17-18; Hechos 10: 34; Mateo 22: 16),

(b) y la propiciación de la justicia como forma de vivir y actuar en todas las instancias gubernamentales (2 Samuel 23: 3-4; Mateo 23: 23; Romanos 14: 17).

¿Por qué votaré por un nuevo partido?

Lamentablemente el testimonio cristiano está en entredicho por causa de los partidos políticos tradicionales, muy especialmente por el “flaco” servicio que han hecho al Señor aquellos que dicen ser parte del pueblo de Dios, actuando de una forma incongruente con la fe que dicen profesar.  No hay duda que han lacerado el testimonio de la Iglesia de tal forma que parece ser irreparable.  Ese desfase entre profesar una fe y actuar contrario a los postulados de dicha fe, es el mayor daño que puedes hacerle a esta causa.  Los casos de corrupción en el ejercicio de sus funciones de empleados públicos identificados con la fe evangélica son ampliamente conocidos por mis lectores. 

Por otro lado, la información que ha arrojado los enormes salarios de la legislatura, y que ciertos empleados públicos identificados con la fe evangélica devengan, hace que la cara se nos caiga de vergüenza.  Dichos salarios nos ofenden y es como darle un “guillotinazo” a nuestra proclamación de una vida sencilla y sobria en tiempos de crisis. En medio de un país en quiebra y con alto índices de pobreza y desempleo, se impone en todos los cuerpos gubernamentales la cordura y la mesura.  No son nuestras palabras, sino nuestras acciones las que realmente dice quienes somos y en qué creemos.

La tercera razón por la que votaré por un partido emergente es que ya basta de una visión de futuro que se sostenga en las mismas propuestas ideológicas por años.  Se le a dicho al pueblo que el problema principal de nuestra isla es uno de indefinición de “estatus” político, obviando proponer nuevas formas de gobierno y minimizando la importancia de la integridad y peritaje de los líderes electos.  La corrupción no la cometen las ideologías políticas, sino los hombres y mujeres que representan a estas, y que han aprendido a “jugar” en esos escenarios, y carecen del carácter moral para entender cuál es su vocación y a quién le rinden cuenta. 

Hay que volver a hablar de los viejos remedios del “temor” a Dios y del cultivo de la integridad como elementos indispensables para la lucha contra la corrupción.

Pienso, que llegó el momento para ponderar nuestras decisiones, y atrevernos a negarnos a nosotros mismos, y optar por un proyecto que realmente ame y busque el bienestar de Puerto Rico.  Yo ya me decidí por quien votar, y el 3 de noviembre, sin aspiraciones de ganar, pero sí de dar testimonio del amor por mi pueblo, lo haré. ¡Así me ayude Dios!

Notas:

[1] Pew Research Center Religion & Public Life. “Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Religion, November 13, 2014.  Accesado 24 octubre de 2020 en https://www.pewforum.org/2014/11/13/religion-in-latin-america/#about-the-survey

[2] Denominamos dentro del “espectro evangélico” a congregaciones, que más allá de las diferencias doctrinales o denominacionales que puedan tener con sus ascendientes protestantes, son fundamentalmente iglesias de misión con feligresías de carácter voluntario, cristocéntricos y bibliocéntricos. Entre ellos podemos encontrar, históricamente, desde denominaciones más tradicionales como los presbiterianos, bautistas y metodistas, hasta evangelicales, pentecostales, neopentecostales e iglesias libres. El término “evangélico”, por su parte, es la manera general con la que se denomina, en América Latina, a los miembros de las iglesias cristianas no católicas (herederas del protestantismo) y sus descendientes. A diferencia del término ‘protestante’ (que, inicialmente, fue una nominación impuesta por los adversarios del luteranismo), la palabra “evangélico” autodefine a los herederos de la Reforma, desde comienzos del siglo XX, especialmente, bajo la influencia de la expansión misionera norteamericana.

[3] token o tokenismo: Es una especie de “inclusión simbólica”, una concesión superficial a un grupo que asumimos es minoritario. La realidad es que esta práctica sirve como “cortina de humo” para ocultar la realidad del discrimen y menosprecio al sector representado. El término surgió en los años 60, en Estados Unidos, durante el intenso período de lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, liderado por Martin Luther King.

Bibliografía:

Campos, Bernardo. Del cielo a la tierra: presencia y ausencia de los pentecostales en la vida social de América Latina. Cambios en la oferta de salvación. Lima, Perú: Instituto Internacional de Estudios Superiores, 2020.

Pérez Guadalupe, José Luis, Sebastian Grundberger (eds). Evangélicos y el poder político en América Latina (2da. Ed.) Lima, Perú: Konrad Adenauer Stiftung (KAS)/Instituto de Estudios Social Cristiano (IESC), 2019.

Pew Research Center Religion & Public Life. “Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Religion”, November 13, 2014.  Accesado 24 octubre de 2020 en https://www.pewforum.org/2014/11/13/religion-in-latin-america/#about-the-survey

2 respuestas para “¿Por qué voy a votar por un Partido emergente?”

  1. En esta ocasión, hubo una oportunidad de votar usando la conciencia. La aprovecho sin ilusiones, pero con la esperanza de que existan personas integras que no abdiquen la responsabilidad para lo que fueron electos. Asi nos ayude Dios.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .