La tentación del desierto … cuando Jesús altera los límites


Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto del 21 de febrero de 2021, primer domingo de cuaresma y tricentésimo cuadragésimo tercero (343) día de “lockdown” por el COVID-19, lo encontramos en Marcos 1: 9-15.  Dado que este pasaje ya ha sido discutido en el primer domingo de epifanía (10 de enero de 2021), me concentraré en los versos 12-15, muy especialmente los que se relacionan con la tentación de Jesús.

El desierto como metáfora bíblica tiene un sinnúmero de acepciones.  Para el profeta Isaías el desierto es un lugar peligroso, no domesticado, inseguro, la morada de las bestias salvajes y de los demonios (Isaías 34: 14).  Por otro lado, para Israel el recuerdo del desierto está relacionado con el lugar donde habían estado más cerca de Dios (Jeremías 2: 2).  También para muchas personas han encontrado en el desierto el lugar más adecuado para cultivar las disciplinas espirituales de la contemplación y la oración.

Hoy miraremos la experiencia de Jesús en el desierto para encontrar la relación existente entre dicho evento y su ministerio de proclamación del reino de Dios en Galilea.

DESARROLLO

  • La tentación del desierto

Enseguida el Espíritu lo impulsa al desierto.  Y estaba en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás, y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían (Marcos 1: 12-13 BTX)

El verbo griego “ekballo” utilizado en el verso 12 significa ser impulsado, compelido o empujado (al parecer contra su voluntad), como si fuera un bote de vela movido por el viento en alta mar.  Este es un verbo fuerte que se usa en el Evangelio de Marcos para referirse también a la expulsión (echar fuera) de los espíritus inmundos de las personas oprimidas [Marcos 1: 26].  Dado que el Espíritu Santo entró en Jesús luego de ser bautizado por Juan, (según Marcos 1: 10), ahora lo impulsa a ir al desierto para ser probado [peirazomenos (gr)].

Cuando Jesús llega al desierto, y por los próximos 40 días es probado por Satanás [Sātāna’ (arameo)], y también estaban las fieras, y los ángeles lo servían. La realidad es que no son necesariamente 40 días calendario, sino el tiempo de la preparación requerido.  Es interesante que Marcos no habla de las tentaciones en sí (solo lo hace Mateo y Lucas), ni cual fue el resultado final del encuentro contra Satanás, sin embargo, el anuncio posterior del mensaje del reino de Dios nos sugiere que prevaleció.

Hay dos (2) detalles en estos versos que deben llamar nuestra atención:

  • Primero, después de 13 versos, es que vemos que el evangelio de Marcos apunta al ministerio de Jesús como uno de abierta confrontación contra el mal. Jesús ha venido a combatir, y a derrotar las fuerzas que se oponen al bienestar de la humanidad.  Los antagonistas de Jesús en el evangelio no son principalmente la ignorancia humana y las autoridades religioso-políticas de Israel o Roma, sino las fuerzas espirituales de maldad, que oprimen los cuerpos y las mentes de los seres humanos, y pretenden cancelar todo esfuerzo humano por superarlas.  El mundo en el que Jesús vive y predica es un lugar muy peligroso.
  • Segundo, la experiencia de Jesús en el desierto captura nuestra imaginación porque ocurre entre el umbral de la civilización y los lugares indómitos de la zona fronteriza. Jesús allí está entre Satanás y las fieras salvajes del desierto, pero protegido por ángeles.  ¿Qué realmente pasó en el desierto? Jesús se está enfrentando en dicho lugar con la personificación del caos, la violencia y el desorden, lo que anticipa la naturaleza confrontacional de su ministerio.

Es muy interesante el uso que Marcos le da al sustantivo griego “theria” (Marcos 1: 13), para hablar de las fieras del desierto, en clara referencia al significado que se les da a estas en la Biblia Hebrea.  El profeta Oseas habla de un pacto particular que YHVH hará:

En ese día haré un pacto
    con todos los animales salvajes, las aves de los cielos
y los animales que corren sobre la tierra,
    para que no te hagan daño.
Quitaré de la tierra todas las armas de guerra,
    todas las espadas y todos los arcos,
para que puedas vivir sin temor,
    en paz y seguridad. (Oseas 2: 18 NTV).

Surge en la profecía de Oseas la idea de una nueva alianza que traerá paz verdadera y que tendrán su más amplio desarrollo en “ese día”, refiriéndose al futuro escatológico de YHVH.  Marcos recoge este pensamiento y lo vincula con la experiencia de Jesús en el desierto.

El mismo principio también es mencionado por los profetas Isaías (35: 8-10) y Ezequiel (34: 23-31), y que toman también las figuras de las fieras salvajes que han de ser domesticadas para que no hagan daño.  Es decir, en estos oráculos se nos habla de la transformación de la creación para que reine la armonía entre sus constituyentes, y en la que se eliminará todo elemento que amenace la convivencia entre las especies y la subsistencia de la naturaleza.

En la experiencia del desierto, según Marcos, Jesús ha reconfigurado los límites de la naturaleza y de la historia, haciendo que las viejas reglas y expectativas yo no sean aplicable como lo eran antes.  Ahora la presencia de Jesús altera todos los escenarios donde reinaba el caos y el desorden. Lo mismo va a pasar con las prácticas religiosas (vea Marcos 2: 18-22).  Además, las obras milagrosas de Jesús confunden repetidamente el sentido de lo que es posible o imposible.  De hecho, la narrativa de la tumba vacía, según Marcos, hará de este punto su manifestación más contundente (Marcos 16: 5-8).

  • El reino de Dios y un ministerio de riesgos

Después que Juan fue entregado, Jesús fue a Galilea proclamando el evangelio de Dios, y diciendo: ¡El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado! ¡Arrepentíos, y creed en el evangelio! (Marcos 1: 14-15)

El Espíritu Santo se posesiona de Jesús y confronta a Satanás.  Es interesante que la tercera persona de la Trinidad se amalgama con la persona de Jesús para hacer una unidad invencible, que vence a Satanás y domestica las bestias salvajes del desierto, quitando su agresividad para que no se aprovechen de la vulnerabilidad humana.  Jesús en su prueba del desierto anticipa la intención de Dios para la humanidad y toda la creación, ya expresada por los profetas veterotestamentarios (Isaías 35: 8-10; Ezequiel 34: 25-31). La irrupción del reino de Dios en Galilea expresa las intenciones divinas de salvación, restauración, perdón y bienestar para toda la humanidad.

Jesús anuncia, luego de su prueba en el desierto, el amanecer de una nueva era y un nuevo orden en el que Dios gobierna.  Es importante observar, que cuando Jesús declara que el reino de Dios se ha acercado (Marcos 1: 15), no habla de llevar a la gente a un nuevo lugar en una tierra lejana.  El nos dice que Dios está trayendo un nuevo orden al plano humano y terrenal.  Su ministerio es la confirmación de que ese nuevo orden que se ha iniciado en este planeta.

APLICACIÓN

Este reino [Basileia (gr.)] que se inició en Galilea, no es lo que será el reino de Dios cuando se cumpla a plenitud, sino que representa una anticipación temprana (escatología proléptica) de lo que realmente a de suceder en un futuro cercano. Ciertamente el reino de Dios es más que una mera existencia espiritual o interna en las personas.  El concepto del reino de Dios evoca un cambio tanto espiritual, político y social.

Jesús está llamando a las personas a nuevos entendimientos sobre cómo debe ser la vida, la familia, la sociedad, las lealtades, la política, la economía, el bienestar, la pureza y la aceptabilidad.  En este último punto, Jesús nos está presentando en su ministerio y sus enseñanzas lo que realmente es aceptable a la luz del reino de Dios.  Así que el reino de Dios establece nuevos paradigmas para evaluar el tipo de vida personal y social, la fe y conducta que es congruente con los propósitos y voluntad de Dios. 

Para los oyentes de Jesús, principalmente israelitas, la religión, la política y la ética estaban inextricablemente conectados. Somos nosotros los creyentes de este hemisferio y del siglo XXI que hemos separado el mensaje cristiano de las otras esferas de la vida, la cultura y la sociedad.  En resumen, ninguna faceta de la vida queda fuera del ámbito del reino de Dios que ha irrumpido con la persona de Jesús.

Ahora bien, es importante aclarar que esta proclamación del mensaje del reino de Dios, tanto en su contenido y en su estilo, no elimina de un “plumazo” a los seres peligrosos que habitan en el “desierto”. Aunque las estructuras de este mundo y las fuerzas que las legitiman han sido desarmadas y anulado su poder en esperanza por medio de la Cruz (Colosenses 2: 13-15), todavía se resisten a someterse al gobierno de Jesús.  Aun cuando el tiempo (kairós) es cumplido, sigue existiendo el peligro y el riesgo, por lo tanto, hay que estar alerta y actuar con sabiduría.

Según el laureado teólogo William Placher, lo que Jesús proclamó en su mensaje inicial es el anuncio indiscutible de la transformación del mundo existente, y fue por eso por lo que los que estaban a cargo de este mundo lo mataron [1]. Pero Él resucitó, dejando la tumba vacía.  ¡Muchas bendiciones!

Notas Finales:

             [1] William C. Placher, Mark. A Theological Commentary on the Bible. Louisville, Kentucky: Westminster John Knox Press, 2010.

Bibliografía:

Placher, William C. Mark. A Theological Commentary on the Bible. Louisville, Kentucky: Westminster John Knox Press, 2010.

Schnabel, Eckhard J. Mark. An Introduction and Commentary. Tyndale New Testament Commentaries. England: Inter-Varsity Press, 2017.

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