Jesús el único templo de YHVH


Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto del 7 de marzo de 2021, tercer domingo de cuaresma y tricentésimo quincuagésimo séptimo (357) día de ¨lockdown¨, lo encontramos en el evangelio de Juan 2: 13-22.  Solo Juan nos narra una purificación del templo de Jerusalén temprano en el ministerio de Jesús. Es de vital importancia para el entendimiento de la misión mesiánica de Jesús el que podamos analizar y entender esta perícopa.

Luego del milagro de las bodas de Caná de Galilea (Juan 2: 1-11), Jesús se dirige a Jerusalén para celebrar la pascua judía. En el evangelio de Juan se mencionan tres (3) celebraciones de la pascua judía en diferentes ocasiones o épocas (Juan 2:23; 6: 4; 11:55 y12:1).  En Juan 5:1 se menciona otra fiesta de los judíos, que realmente no sabemos a cuál de las grandes fiestas se refiere el evangelista. A la luz del evangelio de Juan, el ministerio de Jesús tuvo una duración aproximada de 3 a 4 años.

Los evangelios sinópticos solo mencionan un evento de pascua en el ministerio de Jesús (Marcos 14: 12-26; Mateo 26: 17-25; Lucas 22: 7-23), lo que parece indicar que la duración de su actividad pública, según los sinópticos, fue de aproximadamente un (1) año.

DESARROLLO

  • El azote de cuerdas de junco (Juan 2: 13-17)

La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén, 14 y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas (de juncos), echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio. 17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu casa me consumirá (LBLA).

Juan es el único evangelista que menciona este evento de la purificación temprano en el ministerio de Jesús.  Lo que ha desatado múltiples debates sobre la historicidad de dicho evento, y de si hubo más de una purificación.

Según el evangelio de Juan, Jesús se encuentra en el atrio de los gentiles en un mercado, donde se podía comprar los animales necesarios para el sacrificio y cambiar el dinero extranjero por medios siclos de Tiro (moneda válida para el uso en el templo según la Misná, Beth 8: 7). El shekel de Tiro fue acuñado en dicha ciudad fenicia entre los años 126 a. C y 57 d. C, y era la moneda de plata que más circulaba en Palestina en la época de Jesús. Lo interesante de esta moneda era que pertenecía al mundo pagano [tenía trazos simbólicos].

“En el anverso, tenía un busto laureado (con corona de laurel) del dios fenicio Melkart (Baal), a derecha, con la piel de un león anudada al cuello. En el reverso, un águila, de pie, a izquierda. Detrás, una hoja de palma. El águila está posada sobre el espolón metálico de un barco de guerra. En el campo derecho (bajo la hoja de palma) la letra “Kaph” hebrea (es el número once del alfabeto hebreo). En el campo izquierdo, dos letras griegas que implican el año de emisión de la moneda. El reverso si tiene leyenda: “Turouieras Kaiasulou”, lo que significa literalmente “De la ciudad de Tiro, la sagrada e inviolable”. [2]

Aun así, y a pesar del legalismo judío, era validada por el templo, porque al final eran fundidas y convertidas en lingotes.  Bien se merecían la crítica de Jesús: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis un camello!” (Mateo 23: 24)

Jesús ataca este proceso de venta de animales y canjeo de monedas en dicho lugar. Su censura no se limita a la práctica del mercadeo presente en dicho lugar y todo el proceso abusivo que se celebraba allí en la venta de animales para el sacrificio y en el intercambio de divisas, sino al uso discriminatorio del atrio de los gentiles como lugar de mercadeo, con todo el bullicio que este generaba, era una ofensa a este sector de los peregrinos que deseaban tener momentos de solemnidad para también celebrar su adoración y oración a YHVH.  

El tercer Isaías le recuerda a su auditorio del post exilio, y frente al segundo templo en construcción, que este debe ser conocido como “casa de oración” abierta para todos los pueblos, sean judíos o extranjeros (Isaías 56: 7-8). El profeta Zacarías, profeta de dicho periodo, expresa el concepto de la Santidad de YHVH a través de la consagración de su casa, y ante todo la exclusión de todo mercadeo en la Casa de YHVH (Zacarías 14: 20-21).  Jesús asume una postura universalista de la fe yahvista como los profetas postexílicos.

  Ahora bien, el mayor ataque de Jesús fue a la obsolescencia del templo como institución judía.

  • El nuevo templo de YHVH (Juan 2: 18-21)

Entonces los judíos respondieron y le dijeron: Ya que haces estas cosas, ¿qué señal nos muestras? 19 Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo[a], y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo[b], ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo[c] de su cuerpo (LABL).

Ya hemos mencionado en anteriores artículos que tanto en el Evangelio de Marcos, como el de Juan, Jesús establece nuevos límites para la práctica de la fe yahvista (vea crítica al ayuno (Marcos 2:18-22), la institución del sábado (Marcos 2: 23-27; 3: 1-6) y las leyes de purificación (Marcos 1: 40-44; 7: 1-13). Ahora Jesús está atacando el centro mismo del culto judío, el templo, quitándole significado.

Aquel segundo templo, construido por Zorobabel (559-513 a. C), fue ampliado en forma majestuosa por Herodes el Grande a partir del 20 a. C y dicho proyecto no se concluiría hasta el 63 d. C.  La declaración de los judíos de los 46 año que llevaba la construcción del templo ubica este evento históricamente entre los años 26-27 d. C. De hecho, al completarse el evangelio de Juan (cerca del 90 d. C), ya este templo había sido destruido por los romanos en el año 70 d. C.  La destrucción del templo solo confirmaba que el nuevo templo indestructible de Dios era el cuerpo resucitado del Mesías.

La presencia de Dios circunscrita en tiempos pasados al templo, ahora se encuentra en la vida del Mesías prometido. La gloria (Shekhiná [1]) de YHVH que antes se manifestaba en el templo (1Reyes 8: 10-13), ahora descendió de forma permanente sobre el Mesías (Juan 1: 32-34). Esta realidad ya se había planteado en la Biblia Hebrea donde las obras portentosas de Dios se manifestarían en la vida del Mesías (Isaías 9: 1-7; 35: 5-6).  La protección contra el caos que antes se encontraba en la vida cúltica del templo (Salmo 93 y 96), ahora se encuentra en la autoridad y poder del Mesías, que con su actividad pública hace presente el gobierno (reino) de Dios. Ahora, según Juan el bautista lo había declarado, la función del templo antiguo ha pasado a la persona del Mesías (Juan 1: 29-34).

Por tanto, no son ni los edificios, ni el espacio, ni las imágenes, ni los ritos los que santifican, sino sólo el Mesías viviente en su acción personal.

20 Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos (Mateo 18: 20 NTV)

  • El efecto del mensaje de Jesús (Juan 2: 22)

 Por eso, cuando resucitó de los muertos, Sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había hablado (NBLA).

La resurrección de Jesús es la clara confirmación que ahora hay un nuevo tabernáculo y templo de YHVH. Es el Mesías resucitado cuya existencia es por siempre, se constituye en el nuevo templo de YHVH donde nos podemos refugiar, encontrar descanso y dirección para la vida. Es en Jesús donde encontramos la plenitud de Dios, y es en Él en donde estamos completos (Colosenses 2: 9-12).

APLICACIÓN

Jesús afirma con su acción profética de purificar el templo, que es en Jerusalén el lugar de la plenitud de su ministerio.  Es allí donde ocurre su encarnación, crucifixión, resurrección y ascensión, no solo el lugar de su muerte. Si para los judíos el templo simboliza la ubicación y la presencia de Dios, Jesús esencialmente les está diciendo a los líderes judíos (y a nosotros) que Él es la presencia de Dios. En Jesús, Dios está aquí mismo, frente a ti. Ahora entendemos la renuencia de YHVH a que le fuera construido templo alguno (2 Samuel 7: 1-16; Hechos 7: 47-51).  El ya tenía su templo.  Esta es la verdad esencial del evangelio, que la plenitud de la revelación de Dios se encuentra en Jesús (Juan 1:18). 

Ahora bien, cuando recibimos a Jesús por medio de la fe, el Espíritu Santo vienen a morar en nosotros (Juan 14: 15-17; Efesios 1: 13-14). Por lo tanto, esta relación con Jesús convierte a nuestro cuerpo en templo santo de Dios.

16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 17 Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. (1 Corintios 3 : 16-17 NVI).

La comunidad de los creyentes es el el auténtico templo de Dios en virtud a su relación con Jesucristo:

Y ustedes son las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual. Además, son sacerdotes santos. Por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que agradan a Dios. (1 Pedro 2: 5).

Estas verdades tiene que ser reflexionadas, predicadas y reforzadas repetidamente en nuestros círculos cristianos. Es por eso que en cada reunión de los creyentes hay un despliegue de la presencia de Dios (Mateo 18: 20). La comunidad de los creyente en Cristo es el santuario del Espíritu de Dios que es santificado y perdonado continuamente por medio de la sangre de Jesucristo (Efesios 1:7). Gloria sean dadas a Dios, por medio de Jesucristo! Muchas bendiciones.

Notas:

          [1] Shejiná: una palabra aramea que significa ‘lugar de descanso’. No se encuentra en la Biblia Hebrea, sino en los Targumenes, para referirse a la presencia de Dios en el Tabernáculo mosaico (Éxodo 40:35) y después en el primer templo de Salomón (1Reyes 8: 10-13). La Shejiná permaneció en el primer templo en el más santo de los lugares como el símbolo de la presencia de Dios durante todo el tiempo que el templo permaneció de pie. Poco tiempo antes de la destrucción del templo, y debido a la iniquidad presente en este, la Shejiná salió del templo según el profeta Ezequiel (9: 3-9; 10: 1-22).

         [2] José María Martínez Gallego, Los 30 siclos de Tiro, el pago de una traición. Numismático Digital, 2016. Accesado el 7 de marzo de 2021, en https://www.numismaticodigital.com/noticia/9366/articulos-numismatica/los-30-siclos-de-tiro-el-pago-de-una-traicion.html

Bibliografía

Brown, Raymond E. El evangelio y las cartas de Juan.  Bilbao: DESCLEE DE BROUWER, 2010.

Martínez Gallego, José María. “Los 30 siclos de Tiro, el pago de una traición”. Numismático Digital, 2016. Accesado el 7 de marzo de 2021, en https://www.numismaticodigital.com/noticia/9366/articulos-numismatica/los-30-siclos-de-tiro-el-pago-de-una-traicion.html

Morris, León.  El evangelio de Juan, Vol. I. Traducción Dorcas González Bataller. Barcelona: Editorial CLIE, 2005

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