Doña Eva … Una vida comprometida con su vocación … madre y obrera


Doña Eva … Una vida comprometida con su vocación … madre y obrera Evangelista López Ortiz, conocida como “Eva” o “Vange”, nació el 27 de julio de 1923, en el sector “Espanta Sueño” de la Bda. Obrera en el Municipio de Fajardo, Puerto Rico. Allí, junto a sus padres, Don Lucas López de Victoria e Inés Ortiz, creció y se formó en sus etapas tempranas.

Dada la realidad de esos años difíciles en la historia de Puerto Rico, sus limitaciones económicas la privaron de una educación más allá de la escuela elemental. Eran seis sus hermanos: Gloria María, Matilde, Isaac, Frank, Santiago y Dolores (Lola). Hoy todos ya partieron a la eternidad con nuestro Dios, y ella como la última de los López, cumplirá 98 años el durante el mes de julio de 2021.

Poco sabemos de sus primeros años, solo que le gustaba bailar — “baila Gin, baila”— le decían sus hermanos, y ella al ritmo de sus voces, con una cadencia típica de una mujer mulata (su padre era blanco de descendencia española y su madre una negra descendiente de esclavos africano), así lo hacía.

Cuando la predicación del evangelio llegó a Fajardo en los años ’40, ella abraza la fe dentro de la Iglesia de Dios, Inc., cuyo pastor era el Rvdo. Aurelio Tiburcio.

Se une en matrimonio a un joven de la congregación de Fajardo, que también había abrazado la fe evangélica, Rufino Caraballo-Carmona, que luego de una vida de vicios y sin norte, es llamado por Dios al pleno ministerio cristiano.

De este matrimonio, que se consagra en la Iglesia de Dios, Inc., surgen siete (7) distinguidos ciudadanos a mencionar: María Ester (ya fallecida), Sara, María Inés, Noemí, Ana Celia, Samuel y David (ya fallecido).

Hoy honramos a esta digna mujer, que por sus ejecutorias como cristiana, esposa de pastor, madre de siete hijos, empleada doméstica, enfermera práctica y comerciante exitosa, exalta la maternidad como la más noble de las virtudes humanas.

Hay dos facetas de su vida que deseo reconocer: su abnegada labor como Enfermera Práctica, cuyo oficio estudio de adulta, y ejerció en los pueblos de Humacao (Clínica Font Martelo), Fajardo (Clínica Guberns y Clínica Fajardo), y los CDT de Ceiba y Luquillo. Fue excelente en todo lo que hizo como Enfermera, no lo digo porque sea mi madre, sino por ella hizo de esta labor su vocación de servicio.

Además, fue una comerciante exitosa y muy reconocida y amada en la Comunidad Fortuna del pueblo de Luquillo. Era codueña, junto al ya fallecido, Américo Montañez Quiñonez, del Colmado Montañez, muy recordado por los residentes de este sector. Su compromiso de servicio a su comunidad siempre la destacaron en su gestión como empresaria. Su fe cristiana, sabiduría empresarial, y sensibilidad hacia el necesitado la catapultaron como una servidora digna de ser reconocida.

Así fue y es nuestra madre, Evangelista López Ortiz. A Dios sea la Gloria, y a Eva nuestro reconocimiento público.

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